Cartas de un corazón de nadie

La mis­ma per­so­na sin nadie.

Ade­más de los pro­ta­go­nis­tas prin­ci­pa­les, Ophé­lia y Pes­soa, por las pági­nas del epis­to­la­rio des­fi­lan una peque­ña gale­ría de pro­ta­go­nis­tas secun­da­rios, per­so­nas que apa­re­cen y des­apa­re­cen de la tra­ma con la tenue con­sis­ten­cia de las pre­sen­cias fan­tas­ma­les o de los per­so­na­jes inven­ta­dos, como si hubie­sen sido arti­fi­cial­men­te inser­ta­dos en una obra impro­vi­sa­da de tea­tro para que la his­to­ria de amor entre los dos pro­ta­go­nis­tas pudie­se des­en­vol­ver­se y lle­gar a buen término.

Es el caso de Osó­rio, el orde­nan­za de las ofi­ci­nas en las que tra­ba­jan Ophé­lia y Pes­soa, que hará de emi­sa­rio entre ambos, ade­más de ejer­cer de reca­de­ro, de enfer­me­ro y de com­pa­ñe­ro de Pes­soa; o tam­bién de Car­los de Quei­roz, uno de los poe­tas habi­tua­les de la revis­ta Pre­se­nça, sobrino de Ophé­lia, que pos­te­rior­men­te ten­drá un papel deci­si­vo en la reanu­da­ción de la rela­ción; o del enig­má­ti­co nota­rio Eugé­nio da Sil­va, del que nada se sabe ni se vuel­ve a men­cio­nar en las cartas.

Tam­bién apa­re­cen típi­cas loca­li­za­cio­nes lis­boe­tas fre­cuen­ta­das por Pes­soa, como las ofi­ci­nas de «C. Dupin» en el Cais do Sodré, ade­más de las de «Félix, Valla­das e Frei­tas», ya men­cio­na­das; el Café de Mar­tinho da Arca­da, el Café de Mar­tinho de L. de Camões o la Taber­na de Abel Perei­ra da Fon­se­ca, algu­nos esce­na­rios de las ter­tu­lias lite­ra­rias en las que solía par­ti­ci­par Pes­soa en com­pa­ñía de sus ami­gos; los tra­yec­tos entre la Praça do Ros­sio y el Bai­rro da Estre­lla que sue­len reco­rrer los dos ena­mo­ra­dos y que a Pes­soa le pare­ce tan esca­so e insu­fi­cien­te; la Libre­ría Ingle­sa, a don­de Pes­soa solía acu­dir a com­prar los perió­di­cos; los reco­rri­dos habi­tua­les de Pes­soa, como la Rua do Ouro o la Rua de S. Nicolau.

No deja de resul­tar sor­pren­den­te que, en algu­nas de sus car­tas, el crea­dor de los hete­ró­ni­mos, el poe­ta que hizo del fin­gi­mien­to y de la simu­la­ción el leit motiv de su obra, le escri­ba al amor de su vida, en un alar­de de auto­com­pa­sión, que fin­ja el cari­ño que sien­te por él, que simu­le su inte­rés por él: «Eso, por lo menos, no me dole­ría tan­to como esa mez­co­lan­za de tu inte­rés por mí y tu indi­fe­ren­cia hacia mi bien­es­tar». Y ter­mi­na la car­ta de la siguien­te mane­ra: «Adiós, amor mío, haz lo posi­ble por que­rer­me en serio, por com­pa­de­cer­te de mis sufri­mien­tos, por desear mi bien­es­tar, pro­cu­ra, por lo menos fin­gir­lo bien» (la cur­si­va es nuestra).

En cual­quier caso, sea real o fin­gi­do, autén­ti­co o apa­ren­te, ver­da­de­ro o impos­ta­do, el caso es que el poe­ta ena­mo­ra­do ya no sabe estar solo, se des­do­bla en su ama­da ade­más de hacer­lo en sus hete­ró­ni­mos, le habla de la cas­que­ría de las horas muer­tas, de las vici­si­tu­des de la vida, de sus pro­yec­tos indi­vi­dua­les y en común. Como seña­la uno de sus hete­ró­ni­mos, el maes­tro Alber­to Caei­ro: «El amor es una com­pa­ñía. / ya no sé andar solo por los cami­nos, / por­que ya no pue­do andar solo (…) Quien ama es dife­ren­te de quien es / es la mis­ma per­so­na sin nadie».

En una car­ta fecha­da el 22 de mar­zo de 1920 se vis­lum­bra el entu­sias­mo de Pes­soa por el des­cu­bri­mien­to gozo­so de una casa a la que pre­ten­de mudar­se en bre­ve con el res­to de su fami­lia, con la inten­ción de con­tar con la segu­ri­dad de una vivien­da fija que aca­be de una vez por todas con su exis­ten­cia de espí­ri­tu erran­te por las calles de Bai­xa: «He lle­ga­do hace poco de la Estre­lla, de ver el 3º piso, el de los 7000 reis. (Para hablar con pro­pie­dad, como no hay nadie en el 3º piso he visi­ta­do el 2º, que tie­ne, cla­ro está, las mis­mas estan­cias). Ya solu­cio­na­ré el inter­cam­bio. ¡Es una casa más que bue­na, mag­ní­fi­ca! Bas­ta y sobra para mi madre, her­ma­nos, enfer­me­ra y mi tía, y tam­bién para mí».

Con el tiem­po esa casa se con­ver­ti­ría en la Casa-Museo Fer­nan­do Pes­soa, situa­da en la Rua Coelho da Rocha, en el barrio de la Estre­lla, a unos dos kiló­me­tros del Barrio Alto. El segun­do piso de esa casa en la actua­li­dad está ocu­pa­do por una abun­dan­te biblio­te­ca para inves­ti­ga­do­res y un amplio salón para el públi­co don­de se cele­bran actos. El ter­cer piso se uti­li­za como un espa­cio mul­ti­usos que alo­ja expo­si­cio­nes tem­po­ra­les sobre la vida y la obra de Pessoa.

Para los devo­tos de Pes­soa no deja de resul­tar apa­sio­nan­te y al mis­mo tiem­po estre­me­ce­dor leer estas sen­sa­cio­nes pre­mo­ni­to­rias de un Pes­soa ilu­sio­na­do con las pers­pec­ti­vas de cam­bio en su vida, que no duda en com­par­tir con su ama­da lo que él inter­pre­ta como los indi­cios de una feli­ci­dad anti­ci­pa­da; un Pes­soa que ya había ocu­pa­do varias resi­den­cias des­pués de eman­ci­par­se de la casa de sus padres, habi­tual­men­te hote­les bara­tos o cuar­tu­chos alqui­la­dos que ape­nas tenían el mobi­lia­rio míni­mo para sub­sis­tir, y que no pue­de escon­der ni disi­mu­lar su eufo­ria por lo que él con­si­de­ra una epi­fa­nía gozo­sa, por la irrup­ción de un futu­ro que de repen­te se vuel­ve hos­pi­ta­la­rio y pro­me­te­dor, por los pro­yec­tos que se dibu­jan en su hori­zon­te vital, casi siem­pre mar­ca­do has­ta ese momen­to por la sole­dad y la melancolía.

Pero tam­bién pro­du­ce una pun­za­da de tris­te­za en el lec­tor com­pro­bar en esa mis­ma car­ta cómo Pes­soa se con­si­de­ra acree­dor de una mala suer­te que lo ha acom­pa­ña­do duran­te toda su vida como una som­bra sinies­tra o una mal­di­ción inso­bor­na­ble, casi siem­pre ase­dia­do por su eco­no­mía pre­ca­ria, por las deu­das o la fal­ta de ingre­sos segu­ros, mien­tras sue­ña con el pre­mio impro­ba­ble de un con­cur­so de enig­mas y cru­ci­gra­mas que con­ce­de un perió­di­co inglés y en el que par­ti­ci­pa con el nom­bre fic­ti­cio del señor Cros­se con el fin de ganar el dine­ro sufi­cien­te para pro­cu­rar­se un futu­ro menos incier­to, una exis­ten­cia más cómo­da ima­gi­na­da al lado de Ophélia.

(Con­ti­nuar –>)