Xavi Solà

La presentación de Tagus, la solución que pone sobre el tapete Casa del Libro para comercializar el libro digital, ha venido precedida de otras noticias que hacen pensar en una campaña navideña que se esperaba desde hacía años. Por fin parece que los grandes actores del sector se han puesto manos a la obra para que avance el soporte y comencemos a considerar el eBook como un producto más de la amplia oferta cultural y tecnológica disponible. Conversamos con Xavi Solà, director de casadellibro.com.

Tagus aparece en el momento en que se están comenzando a definir las estrategias de las grandes empresas del sector, tras años de dudas, con respecto al libro electrónico.

Para Casa del Libro el eBook ha llegado definitivamente, no podíamos alargar más la situación de descontento de los lectores con los sistemas que existían hasta ahora y que provocaban el rechazo de la compra en edición digital. No se puede mantener un sistema lleno de dificultades y para el que todos los clientes necesitan tener conocimientos técnicos. Nosotros nos vemos en la necesidad de acompañar a este nuevo formato que, estamos seguros, se va a imponer en los próximos años, por la comodidad y por los cambios de hábitos de la gente. Y nuestra principal preocupación era la de evitar la insatisfacción de la experiencia en la compra electrónica.

La incomodidad y la insatisfacción es, ciertamente, lo que provoca que muchos lectores acaben pasándose a la descarga ilegal. La vuestra parece ser la primera plataforma española que no criminaliza a los usuarios.

Desde el primer momento la pregunta que nos hemos hecho para crear el servicio es «¿qué quieren nuestros lectores?». Generamos una encuesta y recibimos todas las quejas que te puedas imaginar. En base a toda esta información gestamos lo que, al final, se ha convertido en el Tagus de nuestros lectores, el de la comunidad de casadellibro.com. Cualquier funcionalidad que encontréis en Tagus ha sido demandada por ellos. No inventamos nada que no haya salido de la escucha y de la atención a nuestros clientes. Todas las demandas se han aglutinado en los tres conceptos que hacen de Tagus una experiencia diferente: que fuera multidispositivo y no generara problemas técnicos; que tuviera el mayor catálogo posible; y, sobre todo, que su uso fuera sencillo. El lector ha sido un sufridor de este nuevo formato incipiente en el mercado español. En los mercados de otros países hay soluciones pero, si repasamos, tampoco creas que son tantas. Hace poco tiempo que está en funcionamiento el soporte digital. A excepción de Estados Unidos, donde el mercado es más maduro, en el resto del mundo aún se está desarrollando. En España hemos tenido que pasar la transición. Empezamos con el DRM de Adobe, que ha fastidiado a muchos de nuestros lectores. Y estamos muy satisfechos de haber conseguido romper esa barrera, dejándola en el pasado.

Apostáis por la lectura off y online. La oferta «en la nube» aún no parece estar bien vista, debido a la idea de posesión que tenemos cuando adquirimos un producto.

Éramos conscientes de eso desde el primer momento, cuando proponíamos la lectura online, que fue una de las opciones que algunos usuarios nos pedían. Darla como única opción generaba la respuesta «pero entonces el libro no lo tengo yo, y en realidad es mío, lo he comprado». La solución: «sí, es tuyo y para siempre». Nosotros garantizamos que estará permanentemente disponible. El otro problema era el de la señal de conexión, porque la cobertura no siempre es buena…

En España, desde luego que no…

Hay zonas en las que es bastante limitada. Entonces pensamos en dar la opción de lectura offline para poder descargar los libros en cualquier momento y las veces que se requiera y así facilitar ese sentimiento de pertenencia que, por otra parte, es lógico. Y aquí nos topamos con una realidad. Ciertos dispositivos no disponen de una gran capacidad de almacenaje y siguen siendo caros.  Son aquellos aparatos multifunción que permiten trabajar con varios elementos (fotos, app’s, documentos…) que ocupan la memoria dejando poca capacidad para guardar una biblioteca. Así que, habilitar esa función «en la nube», y sin coste, puede ser un primer paso para que la gente se habitúe a la comodidad de su uso. En cuanto prueben y se acostumbren a esa opción con sus dispositivos de última generación, harán mayor uso de la lectura online, porque la única diferencia es el consumo de la tarifa de datos que tengan contratada y la cobertura que les faciliten sus compañías de telefonía.

El concepto de librería de fondo, que ya forma parte de vuestra política de empresa, tanto en las tiendas físicas como en la plataforma digital, se mantendrá con el libro digital. Decías en la presentación que el objetivo es ofrecer todo lo que se publique, incluso las obras autopublicadas.

Bueno, hemos contactado con editoriales que ni se habían planteado comenzar a publicar en digital y se les ha presentado nuestra solución. Muchas aún se lo están planteando, como sabes, y somos conscientes de que la adaptación llevará tiempo, sabíamos que no íbamos a salir con todo el catálogo desde el primer día. Nuestra filosofía siempre ha sido la de acompañar a los editores, primero en papel y ahora en digital. Si por cuestión de maduración o de los costes que representa la producción para esas editoriales, tenemos que esperar a que se incorporen más adelante, nosotros no tenemos prisa. Aguardaremos lo que haga falta porque confiamos en lo que hemos creado y no queremos dejar fuera a ningún actor del mercado.

¿Está prevista la incorporación de la impresión bajo demanda?

Lo tenemos en mente. Se está produciendo una revolución en todo lo que rodea al mundo del libro. Una de las que se impone, y más en la opción online, es la de conseguir cualquier libro físico en un plazo de 24-48 horas. Y disponer de un fondo digital facilitará ese servicio en caso de ediciones impresas ya agotadas.

Se han ido haciendo pruebas, como aquellas máquinas de impresión que pudimos ver en algunas librerías y que no dieron resultado.

Hay quien nos echa en cara que no difundimos campañas previas pero nuestra política es la de no hacer marketing de algo que no veamos con cara y ojos. Cuando damos a conocer un servicio nuevo ya está siendo utilizado por los clientes en las tiendas y se les ha comunicado previamente a nuestros siete millones de usuarios en la web. Como te decía, la impresión bajo demanda es una opción que estamos estudiando pero no podemos limitarnos a una Book Machine, tendrá que ser algo más. Pero siempre estaremos pendientes de lo que nos pidan los clientes antes de dar un paso hacia cualquier dirección.

Respecto al precio de los eBooks, al margen del conflicto con el IVA, que todos estamos reclamando que se vea reducido al 4%, está el precio base al que se le aplica que, a juicio de muchos, sigue siendo excesivo. ¿Crees que la consolidación del formato animará a un reajuste de la política de precios, como ya se está viendo en algunos casos concretos?

Como librería y punto de encuentro de los lectores, apostamos por una reducción de precios, al margen, como dices, de lo del IVA, porque el coste de producción no es, ni de lejos, el de la edición impresa. Pero aún estamos en el proceso de reajustar esos costes (el de digitalización; el de conversión de archivos a ePub que no puede realizarse con cualquier programa, sino que debe quedar perfecto para que la lectura sea gratificante,…). Hay una serie de factores en toda la cadena que tendrán que adaptarse. Cuando aumente el peso presencial y la facturación, veremos más clara esa diferencia de precio. El libro electrónico aún representa el 1% del mercado editorial, un porcentaje muy pequeño. Y tendremos que pensar en la comercialización de obras que permitan abaratar costes. Por ejemplo, ensayos de 20 páginas. Quizás el lector no quiera pagar 20 euros por un ensayo de 500 páginas de las que le pueden interesar un 30%. Tener acceso y pagar por esa parte que es la que realmente quiere obtener, puede ser una solución viable. Pero estamos en fase de rodaje. Nosotros nos tendremos que adaptar, al igual que las editoriales y los autores. Nuevos actores que puedan intervenir en el mercado con sus ofertas harán que el proceso sea más rápido. Por otra parte, hay actores que siguen interviniendo y que encarecen el precio final, como los gestores de distribución. Internet está haciendo que algunos eslabones de la cadena dejen de tener sentido. Se irá depurando el proceso de comercialización y lo veremos más claro en el futuro.

¿Tagus estará incluida en vuestro programa de afiliaciones?

Sí, indudablemente. En la actualidad tenemos unos veinte mil afiliados y no podemos dejar de ofrecer nuestra solución.

¿De qué manera se van a implicar en Tagus vuestras treinta y ocho tiendas físicas?

Hasta ahora manteníamos una zona para eBooks y, con Tagus, va a tener más protagonismo, tanto a nivel de cartelería como de espacio. No concebimos que el libro digital sea exclusivamente para casadellibro.com, porque hay muchos lectores que quieren pasarse al formato digital pero no son internautas. Mantendremos la opción de la tarjeta de descarga que puede adquirirse en las librerías, para aquellos que siguen prefiriendo la compra offline o que desconfían de facilitar datos bancarios en internet. Es un valor diferencial con respecto a otras plataformas de comercialización online.

¿Cómo os enfrentáis a la piratería?

Nuestros sistemas pasan por rigurosas auditorías y sistemas de seguridad. No almacenamos datos ni archivos en entidades externas, lo que nos permite controlarlos y protegerlos. En cuanto a los eBooks, lo preocupante es la piratería que se genera por las características del mercado. ¿La solución? Hay que pensar, como te decía, en la bajada de precios y en las soluciones que permitan una compra sencilla y cómoda. Si sigue siendo tan complicado comprar un eBook, haremos que los lectores se pasen al «lado oscuro». El problema no es que no quieran pagar, sino que resulta agotador acceder al producto. Entre todos debemos evitar que suceda lo mismo que con otros sectores, como el de la música o el cine. Con lo poco maduro que es el mundo digital en España, en un año y medio ya se están ofreciendo soluciones que permiten la adhesión de los usuarios.

Dejáis claro que vuestro negocio no es el de los gadgets, pero habéis querido facilitar la experiencia ofertando un eReader a precio de coste. ¿Dejáis en el aire ofrecer otros aparatos, como algún modelo de tablet?

Fue una de las cosas que nos planteamos: ¿qué modelo lanzamos? Ahora mismo hay otros actores a nivel internacional que han lanzado sus tabletas, y se está viendo que el mercado sufre una evolución en ese sentido. A medida que se vaya posicionando un soporte u otro tendremos que adaptarnos. Según las cifras estimadas, en España estamos en unos 400.000 eReaders vendidos frente a 500.000 tabletas, o sea que la cosa está muy dividida. Cuando las tabletas faciliten una mejor experiencia de lectura notaremos el cambio. La gente no quiere llevar diez dispositivos encima, quiere uno con el que poder hacer diez cosas.

Comenzáis con 60.000 títulos en digital. ¿Objetivos a corto plazo?

Desde su fundación, en 1923, Casa del Libro es librería de fondo. Tenemos un millón y medio de obras en catálogo, la mayor base de datos en el mundo hispano. Como te decía, hemos hablado con editores que aún ni se han planteado editar eBooks. Queremos seguir ofreciendo todo lo que se publique en España, en cualquiera de las lenguas del Estado. Para eso, estamos haciendo una labor de prescriptores con las editoriales, presentando nuestra solución para que pierdan el miedo. Y ampliaremos la oferta de eBooks en otros idiomas. En las próximas semanas veréis que cambiará drásticamente el número de títulos disponibles, porque ya hemos llegado a acuerdos con plataformas y editoriales de otros países.

* Foto de Xavi Solà: Casa del Libro.

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