«The Raven» (Lou Reed, 2002)

Cubierta de la edición especial de «The Raven».

Cubier­ta de la edi­ción espe­cial de «The Raven».

FORMATOS DEL DISCO

Aun­que fue con­ce­bi­do como un via­je lar­go en el que se mez­cla­ran las lec­tu­ras dra­ma­ti­za­das con las pie­zas ins­tru­men­ta­les y las can­cio­nes pro­pia­men­te dichas, Repri­se deci­dió lan­zar en pri­mer lugar una edi­ción de un solo CD de una hora y cuar­to de dura­ción y con vein­tiu­na de las trein­ta y seis pis­tas pro­du­ci­das, no sabe­mos si por pre­cau­ción, en cuyo caso habría que pre­gun­tar­se ante qué. Más tar­de se publi­có una edi­ción limi­ta­da en dos dis­cos, en el mis­mo 2002. En 2003, pasan­do el dis­co a manos de Sire Records (que en la prác­ti­ca es la mis­ma casa, pues ambas per­te­ne­cen a la War­ner) vol­ve­rían a estar dis­po­ni­bles ambas posi­bi­li­da­des. En 2013, un peque­ño sello lla­ma­do Sis­ter Ray (por la can­ción de la Vel­vet dedi­ca­da a Ray Davies, de The Kinks) que tie­ne un par de tien­das de dis­cos en Lon­dres, vol­vió a edi­tar The Raven en su ver­sión comer­cial. La edi­ción que ana­li­za­mos aquí es la más exten­sa. Es más oscu­ra y obse­si­va con res­pec­to a las lec­tu­ras de Reed sobre Poe, con mayor acen­to en los con­flic­tos, el sexo y las dro­gas, pero care­ce de una estruc­tu­ra que man­ten­ga fir­me el con­jun­to, exis­tien­do así momen­tos de tedio que dis­traen un poco al oyen­te, apar­te de la sen­sa­ción de que hay para­das con­ti­nuas. Por el con­tra­rio, la ver­sión en un solo dis­co, que sería un álbum de rock audaz y extra­va­gan­te, no ter­mi­na de abar­car todo lo que el escri­tor sig­ni­fi­có para el músi­co, no aca­ba de com­ple­tar esa espe­cie de per­for­man­ce que cons­ti­tu­ye el acer­ca­mien­to a la letra y el espí­ri­tu de Poe. Es por eso, y por la como­di­dad que tene­mos para sal­tar de pis­ta a nues­tro anto­jo, que nos que­da­mos con la obra en dos actos.

(Con­ti­nuar –>)